Sachsenhausen: Donde Frankfurt guarda sus secretos

Hay barrios que existen en los mapas y barrios que existen de verdad. Sachsenhausen pertenece a la segunda categoría. Al sur del Meno, separado del centro por el río pero conectado a él por algo más difícil de definir, este es el Fráncfort que los habitantes consideran suyo: tabernas de sidra de manzana con siglos de historia, calles adoquinadas que aún recuerdan cómo se vivía antes de que la city financiera rediseñara la ciudad a su imagen, y una energía diferente que aportan las cuantiosas tavernas típicas y bares que poblan la zona.

tour por el encantador barrio de las sidrerias de frankfurt

Durante el paseo, el barrio se despliega con la lógica propia de los lugares que no fueron diseñados para impresionar sino para ser habitados. El Museumsufer —esa orilla del río bordeada de museos que es una de las apuestas culturales más ambiciosas de Europa— convive con mercadillos, terrazas y rincones donde la ciudad respira distinto. Quien haya creído conocer Fráncfort desde la Römerberg o desde la Torre del Main habrá visto la postal; aquí se ve otra cosa.
El remate inevitable es una parada en alguno de los Apfelweinlokale clásicos del barrio, esos locales donde la sidra local —el Ebbelwoi— se sirve en jarra de barro y se bebe con la misma naturalidad con que en otras ciudades se pide una cerveza.

No es un gesto folclórico para turistas: es, literalmente, lo que hace la gente del barrio cualquier tarde de cualquier día. Y esa es exactamente la diferencia entre visitar un sitio y entender cómo funciona.